En el siguiente apartado explicaré la manera que me gustaría impartir una clase de literatura centrado en el alumnado de primero de Bachillerato. A primera vista el título puede llegar a sorprender, sin embargo, debo comentar que dicho título se refiere a la frase tan empleada entre los actores antes de rodar una película que tiene su origen en el ámbito del teatro.
En primer lugar, con el fin de acercarnos a la obra teatral realizaríamos la lectura de la misma. Una vez leída la obra, trabajaríamos el contexto histórico en el que se sitúa, el argumento y los puntos más relevantes. Cuando hayamos localizado correctamente la pieza teatral, procederíamos al diseño de la representación que más tarde tendrán que realizar los alumnos. Por último, nos faltaría la parte más divertida y entretenida de la sesión, la escenificación de la obra teatral.
En mi opinión, de esta forma el aprendizaje de contenidos se efectuaría de una manera más íntegra y dichos contenidos se asimilarían mejor que en la simple lectura y estudio de la teoría.
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